
Colombia está viviendo uno de los procesos de transición más ambiciosos en materia de transporte, con inversiones estratégicas que buscan modernizar la movilidad, impulsar la transición energética, mejorar la competitividad y cerrar brechas territoriales. La apuesta del Gobierno del Cambio se basa en dejar atrás décadas de rezago estructural para construir un sistema de transporte más limpio, seguro, eficiente y conectado.
Tecnologías limpias
En el corazón de esta transformación se encuentra la transición hacia tecnologías limpias. El país avanza con el Fondo para la Promoción del Ascenso Tecnológico, que impulsa la masificación de los vehículos eléctricos con una meta nacional de 600.000 unidades para 2030. Para el transporte público individual se instalaron cuatro showrooms (espacios donde los taxistas, operadores y ciudadanos pueden ver, probar e informarse sobre vehículos eléctricos, entender sus beneficios y resolver dudas) de electromovilidad en Soacha, Jamundí, Cali y Bogotá, con el fin de acercar la tecnología a taxistas y operadores. Paralelamente, inició la estructuración del programa de modernización del transporte de carga liviana y volquetas, uno de los segmentos con mayor impacto en las emisiones urbanas.
Renovación del transporte público urbano
El compromiso con la movilidad sostenible también se refleja en la electrificación del transporte público urbano. Hoy, el sector transporte es el mayor consumidor energético del país y concentra el 70 % de las ineficiencias energéticas. Además, casi la mitad de la flota de transporte público supera los 20 años de operación. Frente a esta realidad, el Programa Nacional de Electrificación del Transporte Público destinará 4,4 billones de pesos para renovar cerca de 2.940 vehículos, priorizando a las ciudades intermedias, que concentran el 77 % de la flota objetivo. Esto permitirá mejorar la calidad del aire, reducir costos de operación y brindar un servicio moderno a millones de usuarios.
Conectividad vial para las regiones
La transformación también se extiende a la infraestructura vial. Uno de los proyectos más relevantes es la APP Estanquillo–Popayán, una intervención integral que beneficiará a cerca de un millón de habitantes del suroccidente colombiano. Con una inversión estimada de 2.273 millones de dólares y un corredor de más de 250 kilómetros para operación y mantenimiento, este proyecto apunta a mejorar la conectividad regional y dinamizar la economía local. La licitación pública inicia en julio de 2025 y su adjudicación está prevista para diciembre del mismo año.
Expansión del sistema aeroportuario nacional
En materia aeroportuaria, se adelantan proyectos estratégicos que buscan ampliar la capacidad del sistema y preparar al país para el crecimiento sostenido del tráfico aéreo. Entre ellos se destacan la Ciudadela Aeroportuaria de Cartagena, con una inversión proyectada de 1.713 millones de dólares; el proyecto El Dorado Máximo Desarrollo en Bogotá, con una estimación de 5.193 millones de dólares y una demanda prevista de 67 millones de pasajeros al año; y la Ciudadela Aeroportuaria del Suroccidente en Palmira, con inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares. Estas iniciativas fortalecerán la conectividad internacional y generarán oportunidades para las economías regionales.
Reactivación del transporte férreo y fortalecimiento del transporte fluvial
El Gobierno del Cambio también impulsa la recuperación del transporte férreo como alternativa sostenible y competitiva. En un país donde el 84 % de la carga se transporta por carretera y apenas el 10 % por tren, reactivar la red férrea es fundamental para reducir costos logísticos y descongestionar las vías. Actualmente, Colombia cuenta con 1.577 kilómetros de red activa y avanza en proyectos como la APP La Dorada–Chiriguaná, el Corredor Férreo Central de 448 kilómetros y el Corredor Yumbo–Cali. Esta apuesta busca diversificar la movilidad de carga y reactivar modos que fueron abandonados por décadas.
A esto se suma el fortalecimiento del transporte fluvial con el proyecto de navegabilidad del río Meta, que intervendrá 860 kilómetros entre Arauca, Meta, Vichada y Casanare. Con una inversión estimada de 53,2 millones de dólares, este corredor permitirá mejorar las condiciones de navegación mediante dragado, operación de nuevas dragas y la implementación de sistemas satelitales. La licitación se abrirá en mayo de 2026.
Crecimiento y consolidación del sistema portuario
El sector portuario, por su parte, muestra un crecimiento sostenido. En 2024 se movilizaron 180 millones de toneladas y la capacidad instalada del sistema alcanzó los 460 millones. Colombia cuenta con conectividad hacia más de 750 puertos en 150 países y nueve zonas portuarias en operación. Cartagena, Santa Marta, Barranquilla y Buenaventura se mantienen como los nodos principales de exportación e importación. Además, 72 concesiones portuarias finalizarán antes de 2036, abriendo nuevas oportunidades de renovación y modernización.
En conjunto, estos programas y proyectos representan una visión integral de país: un sistema de transporte moderno, sostenible, multimodal y orientado a cerrar brechas históricas. La transición que vive Colombia no es únicamente tecnológica, sino territorial, social y económica. Con inversiones estructurales en todos los modos de transporte, el Gobierno del Cambio impulsa un modelo que prioriza a las regiones, mejora la calidad de vida, fortalece la competitividad y sienta las bases para un desarrollo más justo y equilibrado.










