
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó hoy la sesión de la Junta Directiva del Banco de la República en protesta por dos decisiones de la entidad: la difusión, sin consulta previa, de una comunicación firmada por la secretaria de la junta sobre un supuesto proyecto de decreto del gobierno, y el incremento de la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, que elevó la tasa al 11,25%.
Ávila calificó como “abuso” la publicación de la misiva y aseguró que comprometía a la junta y al Ministerio de Hacienda sin autorización. Asimismo calificó de “irresponsable e inconveniente” la nueva alza, la segunda consecutiva del año, y dijo que la medida contradice la senda de crecimiento impulsada por el gobierno.
Durante la sesión, cuatro miembros de la junta votaron a favor del aumento, decisión que sorprendió a los mercados y consolida un ciclo de endurecimiento monetario iniciado con la subida de enero, cuando la tasa pasó al 10,25%. El Banco de la República argumenta que los ajustes buscan controlar la inflación; encuestas internas proyectan una inflación de hasta 6,5% para fines de 2026, cuando la realidad demuestra una estabilidad en la inflación, aumento en el empleo y disminución en los índices de pobreza monetaria.
El ministro rechazó la lectura del Banco y sostuvo que la inflación responde principalmente a choques de oferta —como el alza en combustibles y el impacto de la guerra en Irán—, no a presiones de demanda, por lo que las subidas de la tasa resultarían poco efectivas y afectarían el costo del crédito y la recuperación económica. Ávila recordó además los efectos de la ola invernal, que golpeó a nueve departamentos, y advirtió sobre el riesgo de que la política monetaria fragmente la recuperación.
En conferencia de prensa, el titular de Hacienda anunció su distanciamiento de la entidad y propuso convocar un foro público sobre política económica y el papel de la Junta Directiva del Banco de la República para debatir distintas visiones y evitar que las decisiones respondan solo a intereses del sector financiero. Señaló además la existencia de un conflicto entre una “economía rentista”, que según él busca beneficios a través de la política monetaria, y la “economía real” que defiende el gobierno.
El retiro del ministro no busca —dijo— desconocer la independencia del banco, pero pretende subrayar que esa independencia no puede marginar a la sociedad. La medida generó una nueva tensión entre el Gobierno nacional y el Banco de la República que podría intensificar el debate público sobre la orientación de la política monetaria en Colombia.










