
La presentación del DNP inició con algunos datos de impacto relacionados con la sostenibilidad fiscal y las vulnerabilidades asociadas al cambio climático:
1. Endeudamiento global: En 2024, la deuda mundial alcanzó el 95,1% del PIB, registrando niveles que no se veían desde hace 70 años.
2. Daños y pérdidas por eventos climáticos extremos: El 2024 fue el primer año, desde que se tiene registro, en el que la temperatura mundial superó en 1,5 °C el promedio de la era preindustrial.
3. Vulnerabilidad económica y recuperación: Se estima que el PIB global podría reducirse entre un 11% y un 19% debido al cambio climático, lo que representa pérdidas anuales cercanas a USD $38 billones.
Además de presentar datos, cifras y advertencias, esta lectura que integra diversas fuentes y estudios se convirtió en un llamado a la reflexión para que los Estados evalúen el nivel de cumplimiento de sus compromisos internacionales en el marco del Acuerdo de París, el Marco Global de Biodiversidad de Kunming–Montreal y la Agenda 2030. Estos instrumentos orientan la acción global hacia un desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: económica, social y ambiental. En conjunto, conforman un marco complementario que busca fortalecer la capacidad de respuesta frente a la crisis climática, revertir la pérdida de biodiversidad y avanzar hacia una Transición Energética Justa.
El llamado no se dirige únicamente a los gobiernos: invita también a la ciudadanía a replantear sus estilos de vida y patrones de consumo, y a adoptar alternativas que contribuyan de manera efectiva a la preservación de la vida y al cuidado de los ecosistemas de los cuales depende la resiliencia y la sostenibilidad del planeta.
Carolina Díaz Giraldo, directora de Ambiente y Desarrollo Sostenible del DNP, en su presentación, destacó el portafolio de proyectos de mitigación y adaptación desarrollado con las carteras ministeriales, el cual plantea requerimientos de inversión iniciales por aproximadamente USD 35.000 millones, así como la gobernanza de la Plataforma País. También resaltó el rol del Corredor de Financiamiento Climático del DNP, concebido como el mecanismo operativo que organiza, articula y proporciona lineamientos técnicos para la conformación del portafolio nacional de proyectos, con el fin de generar señales claras al mercado sobre las oportunidades de financiación para el desarrollo sostenible del país.
El DNP advirtió que las inversiones sostenibles hacia países en desarrollo cayeron 28,7% en promedio con respecto a 2023, en:
• Energía renovable (-32%)
• Infraestructura hídrica (-27%)
• Agricultura sostenible (-25%)
• Manufactura verde (-21%)
La Inversión Extranjera Directa Sostenible se contrajo en el mundo
El único sector que experimentó un aumento de flujos de inversión fue el tecnológico, determinado por semiconductores (140%) y economía digital (107%).
Sobre el Panorama nacional de las finanzas climáticas, se destacó que, para el cambio climático, se destinan $3,07 billones anuales, de los cuales el 46% ($1,4 billones) se destina a adaptación, el 29% (0,9 billones) a proyectos transversales y el 25% (0,77 billones) para mitigación. Los niveles subnacionales realizan las mayores inversiones en acción climática y biodiversidad.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha indicado que, entre 2011 y 2023, las finanzas climáticas representaron el 21% del Sistema General de Regalías, el 30% del presupuesto general de la nación y el 49% de los presupuestos territoriales. Esta información proviene de los datos y análisis del DNP, que se enfoca en la planeación, coordinación y apoyo del presupuesto de inversión del país; todo ello en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La propuesta a través de Plataforma País es movilizar la inversión para la transición energética y fortalecer el desarrollo sostenible a través del aumento en la escala de efectividad para un mayor volumen de financiación hacía sectores estratégicos y el cierre de brechas. Gestionar los riesgos financieros asociados a cambio climático y crear condiciones habilitantes para atraer inversión privada en acción climática. Superar la fragmentación integrando esfuerzos entre inversión pública, privada y de cooperación internacional. Y diseñar vehículos financieros innovadores, que permitan estructurar el financiamiento combinado fondos rotatorios, garantías más otros instrumentos.










