
El ministro Germán Ávila Plazas señaló hoy ante los medios de comunicación que, aunque no es voluntad del Gobierno, de ser necesario se recurrirá a la deuda pública para garantizar el Presupuesto General de la Nación. El ministro afirmó que la prioridad del Ejecutivo es financiar el gasto público mediante mayores y mejores ingresos tributarios y evitar el endeudamiento cuanto sea posible.
“Hemos procurado evitar a toda costa el endeudamiento; para el Gobierno la manera de financiar el presupuesto público y su déficit es a través de mejores y mayores ingresos tributarios, y no de un aumento de la deuda”.
El ministro cuestionó la decisión del Banco de la República de “enfriar la economía” para sostener una meta de inflación del 3%, como se ha fijado desde hace veinte años, e indicó que un objetivo de inflación cercano al 4% podría no afectar sustancialmente las proyecciones económicas estructurales del país. Una política monetaria restrictiva puede moderar la inflación, pero a costa de menor crecimiento a corto plazo y mayores costos de crédito para empresas y hogares. Si la meta de inflación se flexibiliza ligeramente podría ganar el país en crecimiento sin desequilibrios estructurales inmediatos.
Ávila advirtió que las decisiones recientes del Banco de la República, como subir su tasa de intervención en 100 puntos básicos, hasta 10,25 %, y medidas como las adoptadas por la Corte Constitucional podrían elevar las primas de riesgo y encarecer el costo de la deuda.
Esto es fácilmente verificable, si se considera que, tras la caída de la ley de financiamiento en diciembre pasado, las primas de riesgo subieron; y se observaron alivios temporales cuando se declaró la emergencia económica y se adoptaron medidas tributarias. Asimismo, las emisiones recientes de bonos ayudaron a reducir las primas de riesgo, pero la combinación de políticas monetarias restrictivas y cambios jurídicos ha vuelto a presionar su alza.
El costo fiscal de estas decisiones es un aumento en el costo de financiamiento del Estado, un incremento de la deuda interna y externa y la reducción del margen fiscal para el gasto social y la inversión pública. Además, los incrementos persistentes en las primas de riesgo y la percepción de restricciones en las fuentes tributarias pueden reducir la confianza de los inversionistas y limitar el flujo de capitales.
La mejor alternativa para el país y para el desarrollo de la agenda social del Gobierno nacional, es avanzar en reformas tributarias y a la par, garantizar la eficiencia del gasto para reducir al máximo la necesidad de deuda.










