
En el día Mundial de la lucha contra el hambre, las estadísticas nos recuerdan que detrás de cada cifra sobre inseguridad alimentaria hay millones de personas, hogares y realidades que el país no puede ignorar.
La inseguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales desafíos más grandes que enfrenta el Gobierno del Cambio, ya que afecta directamente la calidad de vida de millones de personas. Este fenómeno se divide en dos niveles: inseguridad alimentaria grave e inseguridad alimentaria moderada.
La inseguridad alimentaria moderada ocurre cuando las personas viven con incertidumbre sobre el acceso a los alimentos y deben reducir la calidad o la cantidad de lo que consumen; por otro lado, la inseguridad alimentaria grave, representa una situación mucho más crítica, pues implica que las personas pueden pasar días sin comer, enfrentando condiciones de hambre extrema.
Durante 2025, Colombia presento avances importantes en la reducción de este problema, según datos del DANE y la FAO, la inseguridad alimentaria grave disminuyo significativamente, pasando del 5,0% en 2024 al 3,4% en 2025. Esta reducción de 1,6 puntos porcentuales significa que aproximadamente 779.000 personas lograron superar esta condición extrema.
De igual manera, la inseguridad alimentaria moderada o grave también mostró una reducción importante. En 2025, este indicador cayo al 21,1%, lo que representa una disminución de 4,4 puntos porcentuales frente al año 2024. Según cifras del DANE, 12.078.000 personas salieron de la inseguridad alimentaria moderada o grave. Estos resultados evidencian que más familias lograron mejorar su acceso a los alimentos y reducir las dificultades relacionadas con la alimentación.










