El pasado 26 de Noviembre de 2009, tuvo lugar el Día de la Transparencia en el auditorio Virgilio Barco Vargas del Archivo General de la Nación; el evento estuvo presidido por el señor Ministro de Hacienda y Crédito Público, con la intervención de Monseñor Aliro López A.
Este evento congregó, en su conjunto, al Sector Hacienda y Crédito Público y al que confluyeron 230 asistentes, quienes recibieron una enriquecedora alocución dentro de un marco de rendición de cuentas a la ciudadanía, de contenido ético, convocatoria que tuvo como eje central los Principios y Valores Éticos en el marco de la Gerencia Pública, inscrita en el Plan de Desarrollo Administrativo (Moralización y Transparencia), política que viene desarrollándose bajo la responsabilidad del Comité Sectorial de Control Disciplinario Interno del Sector Hacienda y Crédito Público, que ha realizado 28 encuentros sectoriales desde su creación, y que se haya integrado por los organismos adscritos y vinculados al Ministerio.
En el inicio del acto se ofreció a los asistentes un listado de las ejecutorias que dentro del campo de la Gerencia Pública, con la óptica de Principios y Valores Éticos, realizaron, a lo largo de 2009, las entidades del Sector Hacienda y Crédito Público.
De su lado, el ministro Óscar Iván Zuluaga Escobar extrajo de su reciente viaje al Japón, experiencias recientes que muestran el comportamiento cívico de sus habitantes, en un ambiente de respeto.
En su intervención central, Monseñor Alirio López expresó, entre otros muchos contenidos, lo siguiente: “El signo de la modernidad democrática más representativo es, sin duda la Transparencia, entendida como el compromiso que establecen las instituciones públicas con la sociedad para dar a conocer los actos del ejercicio del poder público, es decir, que toda la información que existe y resulta de la gestión publica esté disponible para que los ciudadanos accedan a ella en el momento que consideren pertinente.
La LEGALIDAD, la TRANSPARENCIA, y la INSTITUCIONALIDAD son los cimientos del edificio que deben caracterizar a las instituciones de educación superior, para que el presente y el futuro de nuestra patria este asegurado, y logremos EDUCAR para la VIDA, y no para ser importantes pasando muchas veces por encima de la dignidad humana y asumiendo en el ejercicio público, muchas veces una actitud arribista que crea desesperanza, angustia, injusticia y retrasa el avance y el crecimiento del país en todos los niveles y espacios.
Hay que educar para ser ÚTILES, y combatir en cada acto de nuestras vidas, de nuestro diario vivir, el signo maldito que por generaciones nos ha sometido a mendigar dignidad de patria, dignidad de vida y respeto por la libertad y el orden. Y este signo, mis apreciados amigos y amigas, es la CORRUPCIÓN…”
Bogotá, noviembre 26 de 2009.